Natura

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Olí la flor del paso,
los alcornoques se convirtieron en amapolas.

Sentí el fulgor del tiempo,
la caricia atroz
enfurecida, de la magia blanca,
el eclipse no eclipsado
de las colinas del amanecer.

Me abrí camino entre sus dedos,
me hice río,
suspiro justificado,
silencio del raciocinio
-el de los otros y a contrapelo-;
me abrí la vida y me adopté.
Y en mi natura…

el elefante de mi engranaje.

©Flora Rodríguez