Que roten solas

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Rotamos las nubes cuando el color
desciende a forjarse en la piel.
Del calor emana una desnudez
que al contacto con el aire,
en danza,
produce la más hermosa,
sin sombras,
sin fríos,
sin peros.

Y podría mover las nubes,
escribiendo otras tantas más
de palabras con sin sentido,
si no fuera porque tu aliento,
tus labios,
tu sed…
enloquecen ya mi nuca.

Giro yo…
y que roten las nubes solas.

©Flora Rodríguez

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