Cuando el sol aprieta

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Pregunta:

¿Vas a bañarte?

Pensamientos (duración de un segundo, tal vez dos):

¿Bañarme?
¿A qué te refieres?
¿Si quiero bañarme o si quiero bañarme contigo?
Son dos cosas diferentes
Si querías bañarte conmigo podrías haberlo dicho directamente… quiero bañarme contigo o, ¿te bañas conmigo?, o ¡bañémonos!
Me bañaría si lo hubieras dicho así.
No querrás que me bañe contigo.
Será una pregunta por curiosidad.
Pues… no sé… ¿por qué he de bañarme?
Ahora estoy entretenida intentando levantar una almeja con el dedo del pie, lanzarla y atinar en la cima de esa montañita de arena.
Mira, mira, casi lo consigo.
Aunque tengo un poco de calor.
Debería haberme puesto a la sombra.
¿Me he puesto la crema?
Hummm… sí, antes de venir.
Pero ya me bañé, ¿será resistente al agua?
Tendré que ponerme un poco más.
Aunque no tiene sentido si voy a volver al agua, me la pondré después.
¿Estará fría ahora?
Podría probarla.
Pero ir a probarla para no bañarte… si voy, me baño.
Me encanta bañarme en el mar.
¿Qué habrá alrededor mientras estoy dentro?
¿Habrá tiburones?
¡A lo mejor hay uno esperándome!
¿Qué haría yo si apareciera un tiburón?
¿Me quedaría paralizada o nadaría veloz para salvarme?
Sea lo que sea me cazaría, no nado tan rápido.
Y me arrancaría la pierna, después el brazo…
Quizás es mejor no intentar huir y que acabe pronto el sufrimiento.
¿Sentirás dolor en ese momento?
Duela o no, se llenaría el agua de sangre, la gente gritando y corriendo… ufff…
Mejor no me baño.

Respuesta:

NO

Acción:

Me levanto, guardo la almejita para continuar más tarde con mi hazaña, me dirijo a la orilla y me lanzo al agua. Y encima, grito…

¡Vamos! ¿No vienes? ¡El agua está buenísima!

Vaaale, de acuerdo, lo admito…

No es fácil entenderme.

©Flora Rodríguez

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