Debía hacerlo

c4f67-picsart_1438448930031

Despertó temprano esa mañana. Repitió aquellas palabras que, incansablemente, sonaron en su mente toda la noche…. “debes hacerlo”.

Salió descalza al jardín. La hierba fresca bajo los pies aliviaba la hoguera interna. Miró hacia arriba, quiso verlo por última vez.  Una vez concluido, las nubes cubrirían el sol. Llegaría el frío, un frío diferente al habitual, vacío, y respiraría de nuevo ese repugnante olor.

Se adentró decidida en el bosque. Conocía el camino a la perfección, ya lo había transitado alguna vez. Ilusa, creía que podía cambiarlo, pero siempre terminaba volviendo a aquel lugar. Al llegar, se arrodilló y empezó a cavar con sus manos.

Aquella maldición la había perseguido desde que tenía memoria. No importaba cuan alto lo advirtiera, eran atraídos como un poderoso imán. Ni siquiera notaban el dolor cuando ardían en llamas. No quería deshacerse de él, se sentía viva.  Sin embargo, hiciera lo que hiciera, todos sufrían. No podía permitirlo.

Sin más demora, se arrancó el corazón. Un grito ahogado y estremecedor inundó el paraje. En sus manos, ensangrentado, parecía tan pequeño e inofensivo… ¿y si lo volvía a intentar?

No, debía enterrarlo.

Tapó el agujero rápidamente, se puso en pie y comenzó a caminar. Volvió la vista hacia atrás para asegurarse de no haber dejado ningún rastro. Satisfecha, continuó su camino.

Al salir del bosque, observó el cielo. El sol brillaba hoy de una manera muy especial.

©Flora Rodríguez

Anuncios